

Al pizcar el trigo descubrimos su semilla escondida en la espiga.


Brincamos, rodamos y nos acostamos sobre el trigo.

Después lo desgranamos de diferentes maneras: con los pies, un palo o dos tablitas.






El sabor del pan después de vivir el ciclo completo es diferente; sabe a vida, tierra, lluvia, trabajo compartido, descubrimiento, interrelación y asombro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario