jueves, 16 de diciembre de 2010

Olor a Tierra Mojada


En la cosecha de los elotes nos sorprendió ver la tierra transformada, el verde estaba presente con sus miles de tonalidades. Meses antes el suelo era una superficie seca donde “hibernaba” la vida.


Los niños se adentraron en la “selva” del maíz buscando elotes tiernos. En el laberinto de hojas, sus ojos y espíritu intrépidos descubrían pequeños insectos que se asomaban y en un instante desaparecían.



Iban abriendo espacio en el maizal para cortar elotes, con la fuerza de uno sólo o uniendo la tenacidad de varios.


Con la sensación de plenitud por el esfuerzo con sentido, compartimos en el refrigerio unas deliciosas naranjas con chile.


En las actividades espontáneas, su dinamismo se expresó brincando, trepando, dando rienda al movimiento y el encuentro con el entorno.

Fue una de esas vivencias que llegan para quedarse.



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